Hay
recuerdos que cuando se nos vienen a la cabeza siempre te sacan una
sonrisa, te transportan a ese momento exacto que sabes que no se
repetirá porque era único, como todos.
Las
personas, el lugar, la situación, todo te trae buenos recuerdos.
Aquellos en los que la máxima preocupación era que se te había
roto la punta del lápiz, o que no había nada interesante en la
televisión.
Momentos
de cumpleaños, de noches en vela haciendo el tonto, de excursiones o
simplemente clases en las que todo eran risas. Veranos interminables
en los que la vida se limitaba a estar con ellas. Esa clase de
momentos siempre permanecerán en nuestras vidas y por supuesto esas
personas que aunque pasen diez o quince años siempre estarán en tu
memoria como si estuvieseis en esos tiempos.
El
cariño no se va de la noche a la mañana ni mucho menos, pero aunque
haya personas con las que no haya contacto, sé que si necesitan algo
me van a tener la primera porque han sido importantes y eso no lo
quita nadie.
También hay recuerdos malos, pero esos son mínimos y se olvidan pronto. Las
despedidas pronto llegaron y muchos se fueron yendo por el camino, ya
que nos hacíamos grandes y cada uno tenia que coger su camino.
Nos
costaba tanto encajar nuestros abrazos, los gestos, los momentos, el
orgullo y los enfados pero a la hora de la verdad todas nos convertíamos en una para ayudar a la que lo pasaba mal. Eramos
capaces de enfadarnos con la otra persona solamente para hacerla
entender que no hacía bien las cosas y enseñarla como tenía que
hacerlo para conseguir lo que quería. La amistad era lo único que teníamos y no lo sabíamos apreciar. Ojalá se pudiera volver atrás,
a esos momentos todas juntas,
a esas risas, y a esos veranos de playa..

No hay comentarios:
Publicar un comentario