su fotografía me da por llorar.
Porque tengo una sensación contradictoria
cuando lo veo, por una parte tengo ganas de ir corriendo y darle un abrazo que en su vida le darán, pero por otra no quiero saber nada más de el.
Pero me paro, y pienso en todo lo que me ha hecho y en lo que me podrá hacer y me arrepiento de muchas cosas que le he dicho. Pero después lo pienso mejor, y no, no puedo olvidarme de él, porque él en unas semanas se ha convertido en mucho más que otras personas en decenas de años, porque sus formas son las que me gustan, porque es él al que quiero, porque me da igual todo lo que piense la gente, le quiero a él, pese a quien le pese.
Y porque pese a todo lo pasado, te quiero.

