sábado, 2 de febrero de 2013

Llegaste como si nada.


No creo que esto lo leas sin yo decírtelo antes, pero yo quiero dejar aquí escrita una buena felicitación, como te mereces.
A pesar de los momentos malos que hemos tenido, puedo decir muchas cosas de ti. Te conocí en un momento en el que otras personas no hubiesen aceptado ni siquiera hablar con esa persona, tuve suerte. Y al poco tiempo, una amiga calló del cielo y vino a parar a mi lado. Siempre agradeceré a aquella persona que sin quererlo y sin pensarlo nos unió y agradeceré el tenerte a mi lado siempre que hace falta. Eso no siempre lo hacen todas las personas, así que te agradezco todo lo que has hecho. Solo puedo decirte, que te necesito mucho, aunque a veces las apariencias no sean esas y quizás seamos bordes. Hemos pasado muy buenos momentos y eso siempre se recordará a pesar de los pesares. Sabes que no soy muy de utilizar la palabra mágica 'siempre' pero sé que te considerare mi amiga para 'siempre'. Sé que no entiendes nada cuando no estamos bien como siempre, pero te prometo que no pasará nada más, que la vida es corta y hay que aprovecharla. Nunca me arrepentiré de haberle hecho caso a nuestra mítica frase 'Las apariencias engañan y hay que conocer bien a las personas'. También decirte que no dejes que te quiten nunca jamás la sonrisa.

Simplemente espero que tengas el mejor año del mundo. Dicen que los diecisiete son una edad especial, que todo cambia. Las celebraciones empiezan a ser a lo grande, los regalos más especiales,... Espero que los disfrutes como nunca. Que no te falte tu sonrisa y seguridad. 

¡ Muchísimas felicidades, pequeña!

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